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Ciudades sudamericanas liberan mosquitos para contener enfermedades

Cuando Waldeir Barbosa da Silva le explicó a su familia que iba a liberar cientos de miles de mosquitos infectados con bacterias, se sorprendieron.

En Niterói, sureste de Brasil, donde vive Lula, las enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue, el chikungunya y el Zika representan un grave problema de salud pública.

Sin embargo, cuando los mosquitos son portadores de la bacteria Wolbachia, presente de forma natural en muchos insectos, su capacidad para transmitir estos virus disminuye.

“La participación comunitaria es lo más importante que hacemos. Muchas intervenciones no tienen éxito porque la gente no entiende ni confía”.

Peter Ryan, entomólogo, Colombia.

“Salgo de casa a las 4:30 am”, dice da Silva, técnico de la Fundação Oswaldo Cruz do Brasil (Fiocruz).

“En Fiocruz voy directo a donde están los tubos antimosquitos –unos 150.000 o 200.000– y saco la cantidad que tengo que liberar. Cada día en una zona diferente”.

En 2023, los casos mundiales de dengue alcanzaron un máximo histórico de más de cinco millones, y se notificaron 5.000 muertes en todo el mundo. El ochenta por ciento de los casos ocurrieron en las Américas, según el último análisis del Organización Mundial de la Salud (OMS).

El descubrimiento de la Wolbachia fue realizado por Scott O'Neill, fundador del Programa Mundial de Mosquitos (WMP), y sus colegas en 2009.

En 2011, se liberaron por primera vez mosquitos portadores de Wolbachia en una comunidad de la región de Cairns, Australia. Cinco semanas después, se descubrió que el 100% de los mosquitos en Yorkeys Knob y el 90% en Gordonvale portaban Wolbachia.

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Desde entonces, WMP ha ideado una estrategia para criar grandes cantidades de mosquitos infectados y liberarlos en lugares con altas tasas de enfermedades transmitidas por mosquitos.

El primer logro con esta técnica fue la transferencia de la cepa wMel Wolbachia al mosquito Aedes aegypti, que no la transmite de forma natural.

“La bacteria se inyectó en los huevos del mosquito”, dice Sandra Zapata, tecnóloga ambiental que trabajó con WMP en el distrito Barrio París de Bogotá, Colombia, durante la intervención más reciente de la iniciativa.

En este caso, según un para estudiar publicado en PLOS Enfermedades tropicales desatendidasLa liberación de mosquitos en las ciudades de Bello, Medellín e Itagüí redujo la incidencia del dengue en más de un 94% respecto a brotes anteriores.

En otro estudioPublicado por la misma revista en 2021, la incidencia del dengue disminuyó en un 69 por ciento, la de chikungunya en un 59 por ciento y la de zika en un 37 por ciento después de la liberación de mosquitos infectados con Wolbachia en Niterói.

Los mosquitos Aedes aegypti son responsables de transmitir enfermedades como el dengue, zika y chikungunya. Credito de imagen: NIAID/Flickr(CC POR 2.0 ESCRITURA.)

La introducción de bacterias en huevos de mosquitos se llama microinyección embrionaria, una técnica compleja para la producción en masa.

“Afortunadamente, la Wolbachia se transmite verticalmente de madre a hijo”, dice Gabriela de Azambuja García, veterinaria de un laboratorio de Fiocruz que no participó en la investigación.

Una vez establecido en el laboratorio el primer grupo de mosquitos con Wolbachia, basta con aparear las hembras con los machos recogidos con trampas en la zona donde serán liberados.

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Cambio de estrategia

Además de sus proyectos en Colombia y Brasil, WMP opera en México, Honduras y El Salvador y en comunidades afectadas en Asia, como Indonesia, Laos, Sri Lanka y Vietnam.

Antes de emprender una intervención de este tipo, el WMP reconoce la necesidad de explicar a la gente cómo la liberación de mosquitos puede ayudar a reducir el dengue, cuando antes la estrategia para reducir la transmisión era impedir su reproducción.

Para lograrlo, sus intervenciones comienzan con el trabajo comunitario.

«La participación de la comunidad es lo más importante que hacemos», explica Peter Ryan, entomólogo que dirige la investigación en Colombia. «Muchas intervenciones no tienen éxito porque la gente no entiende ni confía».

El líder comunitario Vinicius Lima cree que el programa de liberación de mosquitos salvará vidas. Crédito de la imagen: archivo personal de Vinícius Lima.

Para los niños existe el programa “Wolbito en la escuela”. “Wolbito” es el nombre cariñoso en Brasil para los mosquitos con Wolbachia. El programa consiste en llevar huevos infectados con la bacteria a las escuelas para que los estudiantes puedan observar su crecimiento.

“Este año hicimos todo el desarrollo, desde la observación de larvas, pupas, mosquitos, y los niños contaron los detalles mediante dibujos y escritura”, explica Karine Cardoso Duarte, maestra de escuela primaria de Niterói.

“Hicimos un pequeño libro que estuvo disponible en la biblioteca de la escuela”, añade.

Para estudiar más a fondo la relación causal entre estas intervenciones y la reducción del dengue, se está llevando a cabo un ensayo clínico ciego en Belo Horizonte, Brasil. Algunos lugares serán tratados con mosquitos infectados y otros con insectos sin la bacteria. El paradero de los mosquitos infectados no se revelará hasta que los resultados estén disponibles en 2025.

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Creciente demanda

Por ahora, el principal desafío que enfrenta WMP es la demanda. Además de las cinco ciudades donde se implementa el proyecto en Brasil, “tenemos más de 40 que nos contactaron y quieren que implementemos su programa”, explica Moreira.

Vinicius Lima, técnico de mantenimiento de celulares y líder comunitario en Caramujo, un barrio de Niterói, cree que el programa puede salvar vidas.

“La iniciativa ayuda a controlar los mosquitos sin el uso de fumigaciones químicas”, afirma Lima CienciaDev.Nety agregó: “Espero que pueda llegar a nuestra comunidad”.

Para satisfacer esta demanda, Fiocruz y PMA planean construir una fábrica de mosquitos este año para ampliar el programa. También están empezando a utilizar huevos de mosquito, que son más fáciles de transportar que los insectos adultos.

Aunque se muestra optimista sobre los resultados de Bello, Medellín e Itagüí, Azambuja García señala que la Wolbachia no es la panacea.

“En un futuro próximo, el escenario ideal sería el uso racional de múltiples técnicas de control de mosquitos y el trabajo sinérgico para combatir la propagación de enfermedades transmitidas por vectores”, afirma.

Este artículo fue elaborado por la edición para América Latina y el Caribe de SciDev.Net y editado para brindar brevedad y claridad.

Angélica Bracamonte

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